El TDAH afecta al 7.2% de los niños en el mundo. El 70% de ellos, seguirá padeciéndola en la adolescencia, y el 40% durante su etapa adulta.
La distracción constante ante estímulos del entorno, la dificultad para seguir instrucciones precisas y la actividad física excesiva son comportamientos que podrían señalar la presencia de un trastorno del neurodesarrollo en un niño.
Este trastorno, conocido como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), afecta la capacidad para mantener la atención, seguir indicaciones, controlar la impulsividad y permanecer en calma durante las actividades cotidianas. Se estima que más de 30 mil niños en Panamá podrían estar viviendo con esta condición.

“Algunos síntomas pueden confundirse con conductas típicas de la niñez, por lo que hay que prestar atención al conjunto de comportamientos que caracterizan al TDAH -como aumento de la actividad motora en contextos inapropiados, balanceo excesivo, juego constante con los dedos-, y que alteran el funcionamiento social de la persona”.
explicó la doctora Anna Patricia Alessandría, Gerente Médico de Psiquiatría Adium Centroamérica & Caribe.
Como cada año, el 13 de julio se conmemora el Día Mundial del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, con el objetivo de generar conciencia y promover una mejor comprensión del TDAH, resaltando que una detección temprana permite a quienes lo padecen llevar una vida plena y sin limitaciones.

Qué es TDAH
La Federación Mundial de TDAH afirma que este trastorno ha sido reconocido desde hace más de dos siglos y se caracteriza por una alteración del neurodesarrollo con síntomas de hiperactividad, impulsividad y/o falta de atención persistentes por al menos seis meses, que afectan la vida diaria, se presentan en distintos entornos y comienzan en la infancia.
“No se trata de portarse mal sino de una condición que impacta en sus actividades diarias; por lo que requiere comprensión y acompañamiento en el entorno familiar y en el escolar. El diagnóstico temprano es clave para evitar comorbilidades como la ansiedad, depresión, baja autoestima o aislamiento; y lograr un abordaje multidisciplinario que incluya médicos, psicólogos, familiares y docentes”.
expresó la especialista.
El primer paso para avanzar en el diagnóstico y tratamiento del TDAH es evitar etiquetar al niño como problemático o malcriado. Este trastorno afecta aproximadamente al 7.2 % de la población infantil a nivel mundial; de ellos, el 70 % continuará mostrando síntomas durante la adolescencia y el 40 % en la adultez.
De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, los niños que cumplen con los criterios para el diagnóstico de TDAH manifiestan niveles significativamente más altos de hiperactividad, impulsividad, desorganización o falta de atención en comparación con otros menores de su misma edad o etapa de desarrollo.

Se identifican tres tipos principales de TDAH: el tipo con predominio de síntomas de inatención, el tipo con predominio de hiperactividad e impulsividad, y el tipo combinado, que incluye características de ambos anteriores. Para respaldar el diagnóstico, deben observarse al menos seis síntomas de forma recurrente, ya sea correspondientes a uno de los tipos de TDAH o a una combinación de ambos.
“Si el niño no presta mucha atención a los detalles o comete errores por descuido en las tareas escolares, tiene problemas para permanecer concentrado en tareas o actividades, no parece escuchar cuando se le habla, tiene problemas para organizar tareas, se distrae fácilmente y evita las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido; presenta síntomas de TDAH del tipo desatento. Pero si se mueve nerviosamente o se retuerce en el asiento, no permanece sentado, habla demasiado, es incapaz de jugar o realizar actividades de ocio tranquilamente, tiene dificultad para esperar su turno y corre o trepa por lugares inapropiados; el niño presenta síntomas del TDAH del tipo hiperactivo/impulsivo”, explicó la doctora Alessandría.
Diagnóstico temprano

Expertos citan como principal reto del TDAH es lograr su diagnóstico oportuno. Detectarlo a tiempo es fundamental para evitar trastornos asociados como la ansiedad, la depresión o una baja autoestima, y para implementar un enfoque integral que involucre tanto al niño como a su entorno.
En América Latina se calcula que más de 36 millones de personas viven con TDAH, pero menos del 25 % de ellas recibe un tratamiento adecuado.
“El diagnóstico y la intervención temprana en niños con TDAH -con un tratamiento adecuado y oportuno- ayudan a mejorar el rendimiento académico del infante, sus relaciones sociales y su bienestar en general. Esto no solo cambia la vida de este niño, sino la de él en su etapa adulta”.
aseguró.
Ampliar el conocimiento y la sensibilización sobre el TDAH facilitará la detección temprana de más casos y permitirá abordarlos de forma integral y oportuna, mejorando así la calidad de vida de quienes lo padecen.

FUENTE: Nota de Prensa.
IMÁGENES: Pexels.
