El movimiento Ciencia en Panamá propone abordar el tema de la salud en el contexto nacional, destacando la necesidad de optimizar un sistema que asegure la calidad y la equidad en la prestación de los servicios de cuidado de la salud.
Científicos y entusiastas de diversas áreas del saber se unieron para dar forma a un movimiento para el impulso de la actividad científica y el estímulo activo a la participación de todos los sectores de la sociedad.
Esta iniciativa sería el cimiento de lo que es hoy la Fundación Ciencia en Panamá, una plataforma dedicada al diálogo, la asesoría científica y la difusión de los temas más relevantes del país, con el fin de lograr un mayor compromiso de los tomadores de decisiones y, en consecuencia, una asignación más amplia de recursos.

Es con el deseo de construir una sociedad apta, preparada y con potencial de progreso, que Ciencia en Panamá impulsa la integración de la ciencia y la investigación en el diálogo y las acciones nacionales, con la guía de un cuerpo de elevados principios y valores.
En esa línea, el movimiento hace hincapié en la importancia de garantizar un acceso universal y equitativo a los servicios de prestación de salud, así como la consolidación de un sistema sanitario eficiente y funcional. Un derecho humano esencial y una prioridad inaplazable, el acceso a la salud en el país demanda decisiones más acertadas y la implementación de acciones correctivas urgentes.

Propuesta
Ciencia en Panamá apela al poder del diálogo como herramienta de conciliación, generación de ideas y catalizador de acuerdos para construir un sistema de salud justo, equitativo y efectivo, que cuide a todas las personas por igual. Su propuesta se condensa en los siguientes encisos:
- Atención cercana, preventiva y oportuna. Cada comunidad debe contar con personal de salud accesible que pueda atender y prevenir problemas antes de que se agraven.
- Adaptación constante. El sistema debe revisarse y actualizarse regularmente, apoyado con mecanismos de monitoreo y evaluación basados en evidencia científica, para responder de manera efectiva a las necesidades reales de la población.
- Trabajo en equipo. Los profesionales de la salud deben colaborar como un solo equipo, compartiendo conocimientos y experiencias y utilizando protocolos comunes para brindar una atención integral.
- Recursos humanos motivados y preparados. Es clave organizar mejor el trabajo del personal de salud, con oportunidades de capacitación continua, condiciones laborales dignas y un ambiente que fomente la motivación.
- Gestión transparente y justa. Las contrataciones y ascensos deben basarse en la capacidad y experiencia, garantizando un sistema meritocrático con mecanismos de rendición de cuentas.
- Trato humano y respetuoso. Los protocolos de atención deben priorizar la empatía, la salud centrada en la persona, el acompañamiento y el respeto a cada paciente.
- Educación en salud. La población debe tener herramientas claras para cuidar su salud, prevenir enfermedades y seguir adecuadamente sus tratamientos.
- Instalaciones de salud abastecidas. Las instalaciones deben contar siempre con medicinas, insumos y equipos necesarios, apoyados en cadenas de suministros resilientes asegurando coordinación eficiente para evitar desabastecimiento.
- Infraestructura y calidad. El personal de salud necesita condiciones de trabajo dignas, insumos adecuados e infraestructura con altos estándares de calidad para garantizar la atención que el país merece.
Como derecho humano esencial y pilar esencial para el desarrollo social, la salud debe ser una garantía y su ejercicio debe estar fundamentado en la transparencia, el rigor científico y la revisión continua, de modo que se cumpla a cabalidad el propósito de mejorar la salud de la población.

FUENTE / IMÁGENES: Nota de Prensa.