Una investigación desarrollada por la Universidad de California en San Francisco confirmó que una vida social activa en adultos mayores está relacionada con una mejor salud y mayor longevidad.
Un estudio reciente difundido en la Journal of the American Geriatrics Society (JAGS) ha respaldado una creencia común entre adultos mayores y profesionales de la salud: mantener una vida social activa se asocia fuertemente con una mayor esperanza de longevidad y mejor calidad de vida.

La investigación, dirigida por el Dr. Ashraf Abugroun, profesor asistente en la Universidad de California en San Francisco, examinó a cerca de 2,300 personas mayores de 60 años, evaluando cómo su grado de interacción social influía en su salud y longevidad.
Compromiso social y salud

El compromiso social implica una amplia gama de actividades, como compartir con familiares y amigos, integrarse en clubes deportivos o grupos de intereses, y participar en labores voluntarias o solidarias. Estas interacciones no solo brindan compañía y entretenimiento, sino que también ayudan a conservar la agilidad mental y física.
Según el estudio, los adultos mayores con un nivel alto o moderado de participación social presentan un riesgo de mortalidad entre un 42 % y un 47 % menor, en comparación con quienes tienen una vida social limitada.
De manera más detallada, el estudio encontró que realizar labores voluntarias o benéficas se relaciona con una reducción del 51 % en el riesgo de fallecimiento. De igual modo, integrarse a clubes sociales o deportivos disminuyó dicho riesgo en un 28 %, y actividades tan sencillas como jugar con los nietos tuvieron una reducción de 18 %.

Beneficios para todas las edades
De acuerdo con los investigadores, una vida social activa contribuye a desacelerar el proceso de envejecimiento biológico. También fomenta el ejercicio físico y fortalece el estado emocional, elementos que impactan de manera directa en la salud integral y en la capacidad del organismo para recuperarse y conservar su fortaleza.
“Mantenerse socialmente activo es más que una elección de estilo de vida, está estrechamente vinculado con un envejecimiento y una longevidad más saludables”.
afirma el Dr. Abugroun.

La investigación subraya lo fundamental que es evitar el aislamiento, particularmente en la etapa de la vejez. Involucrarse en actividades sociales no solo aporta bienestar a la rutina diaria, sino que también puede ser clave para lograr una vida más larga y saludable.
Organizaciones dedicadas a promover la buena calidad de vida en el adulto mayor añaden la promoción de la interacción social a las estrategias efectivas para envejecer de manera saludable, junto a la frecuente actividad mental, la lectura, el aprendizaje musical, el ejercicio físico moderado, las ocho horas de sueño regular y los chequeos cognitivos periódicos.

FUENTE: Diario Roatan.
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