Recuerdos felices

Vamos a crear más recuerdos felices

Los seres humanos somos seres sociales, la felicidad depende de nuestras relaciones con los demás. No obstante, cuando estemos a solas, podemos echar mano del poder de nuestros recuerdos, para evocar una buena dosis de felicidad.
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Meik Wiking, fundador y director del Instituto para la búsqueda de la felicidad de Copenhage, comparte unos trucos para crear recuerdos felices al mejor estilo danés.

La felicidad, esa sublime emoción que nos sorprende a cada tanto en el viaje de la vida, es una experiencia singular, muy distinta para cada persona. Y aunque sí, todas las personas pueden tener un concepto distinto de la felicidad, hay ciertos puntos en los que hallaremos coincidencias, como su duración incierta y su imprevisibilidad. Una efímera mariposa muy difícil de capturar y todavía más difícil, de mantener cautiva.

Recuerdos felices

Con todo, la ciencia también tiene un aporte al tema, valorando el poder de las memorias para inducir estados de felicidad. Moldeando buenos recuerdos podemos detonar estados de plenitud y felicidad, en opinión de Meik Wiking, fundador y director del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad en Copenhague. Y es que, en efecto, la existencia de una entidad dedicada a la búsqueda de la plenitud y la alegría perpetuas responde al inocente anhelo que tiene toda la humanidad de ser feliz, y poderlo ser en todo momento.

El Instituto surgió de la idea de Miking, escritor de «Hygge«, un best-seller sobre la felicidad, y su intención es explorar científicamente el concepto de la felicidad a base del escrutinio y recolección de datos relacionados a los sentimientos y el estado anímico de sus muestras poblacionales.

Recuerdos felices

Es así como han logrado dar forma a políticas en busca de la felicidad y bienestar de la población. De su trabajo acerca del vínculo entre la memoria y la felicidad, hemos querido resaltar algunas estrategias que permitirán crear memorias felices que nos reconforten en momentos difíciles.

1. El lado bueno de las cosas

Recuerdos felices

Sea un recuerdo sobre una persona o lugar especial, enfócate en lo bueno y deja de lado lo malo. Por ejemplo, si en tu infancia fuiste a la playa con tu familia y tuviste quemaduras solares porque olvidaron aplicarte protector, quizás solo recuerdes la molestia. En su lugar, intenta revivir los aspectos agradables: los lugares que exploraste, el aroma salino, la arena entre los dedos, las caricias de las olas.

Si estuviste en una piscina piensa en cuánto mejoraste tus destrezas o cuánta diversión encontraste en cada zambullida. Modificar la perspectiva de tus experiencias pasadas puede ayudarte a sentirte más feliz.

2. Revive tus recuerdos

La rutina diaria y las responsabilidades pueden hacer que pasemos por alto momentos que, en retrospectiva, fueron de los más felices de nuestra vida, como el día en que conociste a tu pareja. Si no recuerdas con claridad fechas o eventos importantes, habla con quienes estuvieron ahí y compartan sus vivencias. A partir de sus relatos, reconstruye esos recuerdos y notarás cómo traerlos a la mente te generará felicidad.

Recuerdos felices

3. Agrega un toque de fantasía

Aunque pueda parecer un truco para alterar los recuerdos, Wiking sugiere que un poco de imaginación puede contribuir a nuestra felicidad. La idea es embellecer las memorias añadiendo detalles significativos que aderecen la escena y enriquezcan la experiencia de la nostalgia. Algo parecido a lo que hacía Daniel Wallace con el personaje principal de su novela Big Fish, cuya filosofía consistía en agregar magia a su historia de vida.

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Por ejemplo, puedes recordar cómo el sabor de aquel desayuno te transportaba mentalmente a otros destinos del mundo, un sueño dentro de un sueño, o que, una tarde, al volver la mirada al cielo, descubrías un banco de nubes con formas extraordinarias. Una que otra ligera modificación de la realidad vale la pena, si ayuda a aumentar la felicidad.

4. Vive el presente plenamente

También puedes crear recuerdos felices mientras los estás experimentando, siempre que estés verdaderamente presente en el momento. Estar presente significa dirigir toda nuestra atención al momento actual, sin dejarnos distraer por pensamientos sobre el pasado o el futuro, poniendo toda nuestra energía en atender nuestras emociones, fortalecer la resiliencia y llevar al mínimo los riesgos de ansiedad o estrés.

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El experto recomienda apartarnos de distracciones como celulares y computadoras para disfrutar sin interrupciones. Ya sea jugando con tu mascota, compartiendo una tarde con familia y amigos, o dando un paseo al aire libre, lo importante es conectar con la experiencia. De esta manera, lo que vives hoy se convertirá en un recuerdo valioso para el futuro.

FUENTE: Wokii / COPE.

IMÁGENES: Pexels.

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