La Neuroarquitectura integra conceptos como confort, seguridad y áreas verdes para diseñar espacios laborales que promuevan una mejor calidad de vida.
La Neuroarquitectura es esa vertiente en Arquitectura que prepara a profesionales de diseño en el estudio de la influencia objetiva del entorno en las emociones de quien habita o trabaja en ese espacio. Este es un campo interdisciplinario que fusiona la neurociencia y la psicología con la arquitectura para comprender cómo el entorno construido impacta el cerebro humano y, en consecuencia, el comportamiento, las emociones y el bienestar de las personas.

Esta disciplina está detrás de espacios que estimulen la cognición, la creatividad y el bienestar emocional, primando la salud mental y física y una buena calidad de vida.
“La neuroarquitectura trata de entender cómo el espacio afecta a nuestro cerebro y en consecuencia, a nuestro estado emocional y nuestros comportamientos”.
explicó Susana Iñarra, investigadora en Neuroarquitectura de la Universidad de Valencia.

Creatividad y bienestar
Los proyectos de Neuroarquitectura varían según cada espacio y grupo, pero existen principios generales que contribuyen a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, fomentando así una actitud más positiva y creativa en las personas. Existen, no obstante, cinco principios básicos que la Neuroarquitectura aplica para construir nuevos centros de trabajo o viviendas:
- Verde: La presencia de la naturaleza en interiores disminuye los niveles de ansiedad y estrés.
- Iluminación natural: Una buena distribución lumínica modifica la sensación de seguridad; la luz blanca activa el cerebro y la cálida, elimina el estrés.
- Colores: Los colores llamativos en paredes o muebles actúan sobre diferentes áreas del cerebro y condicionan el estado de ánimo. Por ejemplo, el rosa calma los nervios y reduce la ira. El amarillo y el azul producen efectos de bienestar en los empleados y tiende a percibirse como un lugar saludable. Por su parte, el verde oscuro reduce el ritmo cardiaco y la presión sanguínea.
- Altura de techos: Los techos altos estimulan la creatividad y las actividades artísticas, mientras que los techos bajos favorecen la concentración y un descanso reparador.
- Temperatura: Una temperatura alta puede reducir el desempeño cognitivo y generar hostilidad. Mientras que el clima templado proporciona confort y estabilidad.

Aprovecha las bondades de la Neuroarquitectura para enriquecer los espacios que habitas o en los que te mueves, en casa u oficina, impulsar la sensación de bienestar y combatir el estrés.
FUENTE: Wokii.
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