La Isla de Providencia, golpeada por el huracán Iota en 2020, comienza cinco años después la tarea de remover 40 mil toneladas de desechos y escombros que permanecían en su territorio.
Providencia avanza en la recuperación de los daños provocados por el huracán Iota en 2020. Cuatro años después de la emergencia y tras un proceso de reconstrucción que transformó la isla, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) inició la operación para remover 40 mil toneladas de escombros y residuos acumulados en diferentes puntos del archipiélago.

El 9 de agosto partió la primera barcaza desde Providencia con destino a Cartagena, marcando el comienzo de un proceso que se prolongará por 10 meses y tendrá un costo aproximado de $40.000 millones.
“Hoy comenzamos a saldar una deuda histórica con la comunidad raizal. Providencia merece recuperar sus espacios y dejar atrás los basureros a cielo abierto que nunca debieron quedar”.
ha dicho el director de la UNGRD, Carlos Carrillo Arenas.
El destino de los residuos
La operación logística incluye el traslado constante de los escombros a través de un sistema de tres barcazas que funcionan de manera rotativa: una cargando en el muelle, otra en ruta hacia Cartagena y una tercera descargando en la capital de Bolívar. En Providencia, cinco camiones realizan hasta 30 viajes diarios para recoger los materiales en cuatro puntos críticos: Magic Garden, South West Bay, las inmediaciones del aeropuerto El Embrujo y El Laguito.

En Cartagena, los residuos llegan a un muelle internacional certificado y son transportados a una planta de clasificación, donde plásticos, metales y vidrios se separan para su reciclaje y posterior comercialización, con la garantía de que los ingresos obtenidos se destinarán a proyectos sociales en Providencia. Los materiales que no puedan ser reutilizados recibirán disposición final en un relleno sanitario autorizado.
Recuperando y reconstruyendo
La operación, liderada por el Consorcio Providencia Limpia 2024, incluye también la recuperación y limpieza del terreno en las áreas donde se acumularon los desechos, así como un acompañamiento social a lo largo de todo el proceso.

Para los más de 6.000 habitantes de la isla, la partida de la primera barcaza representa no solo la eliminación física de los escombros, sino el inicio de una recuperación integral que se esperaba desde hace mucho tiempo. Durante años, los basureros improvisados impactaron negativamente el paisaje, la salud pública y el turismo, uno de los principales motores económicos de Providencia.
FUENTE / IMÁGENES: El Tiempo.