Aunque China continúa siendo el principal emisor de carbono a nivel global, sus esfuerzos en materia de energías renovables han permitido alcanzar una reducción en su huella contaminante.
Las emisiones de CO₂ de China, el mayor contaminador global a nivel agregado, bajaron un 1,6% interanual en el primer trimestre de 2025 y un 1% en el último año. Aunque el descenso aún es leve y no asegura una tendencia sostenida, por primera vez se vincula directamente al crecimiento de las energías renovables, según Carbon Brief.
“El suministro de electricidad procedente de la nueva capacidad eólica, solar y nuclear fue suficiente para recortar la producción de energía vinculada al carbón incluso cuando la demanda aumentó, mientras que los descensos anteriores se debieron al débil crecimiento“.
señala en su escrito Lauri Myllyvirta, analista principal del Centre for Research on Energy and Clean Air, con sede en Helsinki.
El análisis, respaldado por cifras oficiales y datos comerciales, indica que China ya ha enfrentado descensos económicos, generalmente asociados a shocks como la crisis financiera de 2009 o la pandemia de coronavirus. Myllyvirta destaca que esta “es la primera vez que cae sobre una base anual sin que haya una desaceleración de la demanda de energía”.

China presenta una doble faceta: es el mayor emisor global, responsable del 30% de los gases de efecto invernadero y del 90% del crecimiento de emisiones de CO₂ desde 2015, según Carbon Brief. A la vez, lidera en energías renovables, con el doble de capacidad eólica y solar en construcción que el resto del mundo y es el principal exportador de paneles solares y turbinas eólicas, según Global Energy Monitor.
El gigante asiático prevé alcanzar su pico de emisiones en 2030, aunque algunos analistas sugieren que podría lograrse antes. Sin embargo, el débil descenso actual no garantiza una tendencia definitiva.
Las emisiones se mantienen solo un 1% por debajo del último máximo, por lo que un repunte a corto plazo podría marcar un nuevo récord, con el apoyo del apoyo del Gobierno. El clima es eje central de las políticas de Pekín.
“Es posible que este verano sigan aumentando las emisiones debido al bajo nivel del agua, que reduce la generación hidroeléctrica. Sin embargo, el pico de emisiones de carbono de China parece estar anclado política y estructuralmente”.
señala Christoph Nedopil Wang, director del Green Finance & Development Center de la Universidad Fudan de Shanghái.
En una reunión preparatoria para la próxima cumbre climática de la ONU, el presidente Xi Jinping afirmó que China no detendrá sus acciones medioambientales y establecerá metas claras para todos los sectores y gases contaminantes.
Su enfoque, conocido como el “pensamiento de Xi Jinping para una Civilización Ecológica”, busca equilibrar desarrollo económico y protección ambiental, dejando el modelo de crecimiento a toda costa. Sin embargo, la relación entre crecimiento y contaminación sigue siendo compleja en el país.
El potencial de las energías verdes
Las energías renovables representan el 57% de la capacidad instalada en China, y fueron responsables del 89% de la nueva capacidad en el primer trimestre de 2025, según Climate Energy Finance. La energía nuclear, que representa cerca del 2%, también se está impulsando como parte de la estrategia de descarbonización, con nuevas aprobaciones que acelerarán su construcción a partir de 2027-28. Sin embargo, el Gobierno aún no ha confirmado si el país alcanzará su pico de emisiones antes de lo previsto o si ya lo ha hecho.
“China todavía es un país en desarrollo. Estamos promoviendo la modernización a gran escala de la población. La demanda energética de las personas para una vida mejor sigue creciendo, y los factores inciertos e impredecibles también están aumentando”.
explica Song Wen, directora del Departamento de Reforma Legal e Institucional de la Administración Nacional de Energía

China aún deberá hacer “grandes esfuerzos” para alcanzar su pico de emisiones hacia 2030 y lograr la neutralidad en 2060. Ya se observan avances: Sinopec prevé que el consumo de petróleo en el país alcanzará su máximo en 2027, impulsado por el auge de los vehículos eléctricos. Además, se están implementando medidas para reducir emisiones en sectores clave como el acero y el cemento, que se integrarán en los mercados de carbono este año.
La financiación verde también crece, con un aumento del 19% en préstamos verdes en 2024, según el académico Nedopil Wang.
Myllivirta añade que el descenso de emisiones también dependerá de factores como los estímulos económicos que implemente Pekín frente a desafíos internos y externos, como la guerra comercial iniciada por Donald Trump.
La dirección de estas ayudas, dirigidas a industrias contaminantes o al consumo, de menor huella de CO₂, influirá notablemente. Además, será clave la capacidad del país para adaptar su red eléctrica a la creciente incorporación de energía solar y eólica.
Si el descenso de emisiones se mantiene, no solo China, sino el mundo entero se beneficiará. Esto marcaría el pico global de emisiones y representaría un hito psicológico clave para Pekín, lo que podría impulsar una diplomacia y política climáticas más proactivas y menos defensivas.
FUENTE: El País.
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