Un estudio estadístico desarrollado por la Universidad de Yale revela las alentadoras cifras que ostentan los países latinoamericanos en su capacidad de recuperación de desechos.
Investigaciones desarrolladas por la Universidad de Yale revelan que a nivel de América Latina en términos de recuperación de residuos, Ecuador lleva la delantera. En 2024, el país logró recuperar el 11,8 % de los desechos generados, según lo indica el Índice de Desempeño Ambiental (EPI) de dicha universidad.
El informe de Yale define el concepto de recuperación de residuos como la conversión de desechos en materiales reutilizables que pueden reinsertarse en la economía. Esta definición contempla «la calidad en la gestión de residuos sólidos urbanos, valorando los métodos de tratamiento que reducen el impacto ambiental y permiten la recuperación de materiales y energía (como el compostaje, la digestión anaeróbica, la incineración con aprovechamiento energético y el reciclaje), promoviendo así una economía circular«.
Las indagaciones de Yale contribuyen con la promoción de una gestión más responsable de los residuos y el cuidado del medioambiente.
El buen hacer de Ecuador
Es particularmente importante el hito alcanzado por Ecuador, siendo que se trata de un país que enfrenta desafíos en el ámbito del reciclaje y el desarrollo de estrategias sostenibles, como la recepción de desechos plásticos desde EE. UU.
Si bien América Latina no figura entre las regiones más contaminantes del planeta, su nivel de recuperación de residuos —ya sea para reciclaje o generación de energía— sigue siendo inferior al promedio global.
Los otros países bien ponderados en el listado incluyen a Colombia en un segundo lugar con un 8,8 % de recuperación y Cuba en un tercer lugar con un 7,9 %. Completan la quiniela Uruguay y República Dominicana.
A nivel global, Ecuador se posiciona en el puesto 58. Suiza, Dinamarca y Finlandia encabezan la clasificación mundial en capacidad de recuperación de residuos. Según un artículo de El País, se generan anualmente más de 14.000 toneladas de residuos sólidos, de las cuales solo el 6% es reciclado. Este bajo porcentaje subraya la necesidad de fortalecer las políticas de reciclaje y fomentar la participación ciudadana en la separación de residuos.
Un enfoque más fuerte en el reciclaje, la economía circular y otras buenas prácticas sostenibles podrían evitarnos los estragos de la saturación de desechos con su consecuente negativo peso ambiental.
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