La iniciativa ‘Rutas de Aves Migratorias de las Américas' (AFI), desarrollada por Audubon, BirdLife y el Banco de Desarrollo de Latinoamérica y el Caribe, promueve la conservación y protección de aves migratorias y la inversión en el desarrollo sostenible.
La pérdida de hábitats, el cambio climático y la construcción de infraestructuras suponen obstáculos que están transformando las rutas de desplazamientos de millones de aves migratorias en el mundo que apenas y se las arreglan para llegar a sus destinos, hallar alimentos, poder reproducirse con éxito o, simplemente sobrevivir.

Miles de especies de aves están migrando hacia el hemisferio sur, escapando del invierno que se aproxima en el norte, en busca de climas más cálidos en países como Colombia. Sin embargo, los cambios que están afectando al planeta y sus ecosistemas están complicando estas largas travesías.
“Cuando se degrada un humedal, que puede ser considerado como una suerte de hotel cinco estrellas o se afecta la biodiversidad en general, que alberga su fuente de alimentos, como una plaza de mercado, aumenta el riesgo de supervivencia de las aves migratorias. Los desafíos que enfrentan las aves van creciendo y con esto se mantiene una tendencia de decrecimiento de la población de las aves migratorias. Esta tendencia es un indicador preocupante de lo que están viviendo, en general, los ecosistemas”.
explica Santiago Aparicio, experto en política medioambiental y director de AFI.
Para abordar esta problemática, Audubon, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y BirdLife International han creado la iniciativa AFI con el fin de facilitar el paso de las aves migratorias en el hemisferio, al mismo tiempo que promueven el desarrollo social y económico de los países mediante inversiones sostenibles. La iniciativa pretende cerrar la brecha financiera que impide una conservación efectiva de la naturaleza.

Según WWF, el gasto actual en la conservación de la biodiversidad se estima entre 124.000 y 143.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, para alcanzar las metas del Marco Global de Biodiversidad se estima que se requieren aproximadamente 967.000 millones al año, con el financiamiento actual casi ocho veces inferior a lo necesario.
«En el mundo se la ha puesto una atención privilegiada a los temas relacionados con el cambio climático, sobre todo con los impactos del incremento de las temperaturas por encima de los 1,5 grados. Pero, en términos de inversión y programas, la biodiversidad ha quedado relegada. Por eso, con AFI estamos dando pasos importantes, basados en evidencia científica, para mejorar la conservación e inversión en esta materia».
explica Alicia Montalvo, gerente de Acción Climática y Biodiversidad Positiva de la CAF.

El punto de partida de AFI se basó en una de las cinco rutas migratorias del mundo, con el fin de preservar estas “autopistas” esenciales. BirdLife International ya ha llevado a cabo un esfuerzo similar en el corredor migratorio de Asia Oriental-Australasia, y ahora se busca replicar esta iniciativa en el hemisferio occidental, que abarca desde los bosques boreales de Canadá hasta la Patagonia.
Una premisa de la iniciativa es que la protección de aves migratorias logra, en paralelo, proteger los ecosistemas globalmente, como lo demuestra un estudio de Audubon que indica cómo los lugares más importantes para la conservación de las aves migratorias, endémicas y globalmente amenazadas en Colombia se sobreponen en un 85% con sitios importantes para la regulación hídrica y en un 42% con sitios de alta y muy alta vulnerabilidad al cambio climático.

La iniciativa tiene por meta salvaguardar y gestionar al menos 30 sitios prioritarios para 2035, que contribuyan a mejorar la resiliencia de las rutas migratorias del continente para proteger, al menos, el 10% de las poblaciones representativas de aves para el 2050.
¿En qué consiste?

El proceso de diseño de la estrategia se tomó dos años amalgamando dos sectores: el de la conservación y el de las finanzas. En el transcurso del primer semestre del año, se idearon productos y servicios financieros que dieron forma a un portafolio verde, junto con manuales de operación y presupuestos para el desarrollo de proyectos de seguridad hídrica, gestión costera y diseño de infraestructuras amigables para las aves.
“Durante la primera etapa, tuvimos varias reuniones para idear un proceso para crear una estrategia. Esto significó mezclar diferentes lenguajes y visiones para utilizar la ciencia que desarrollan Audubon y BirdLife, y nuestra capacidad para generar productos y servicios financieros, para concretar esa visión que tenemos con AFI”.
explica Montalvo, de la CAF.
Para apoyar el desarrollo de las inversiones necesarias, se creó un proceso de tres etapas que comienza con estudios para la priorización de las zonas, seguido de la preparación y estructuración para los proyectos seleccionados y la ejecución final, a cargo de las entidades vinculadas a los gobiernos de la región.

“Estas primeras etapas son financiadas como una donación por parte del CAF para tecnificar y capacitar a los interesados en la financiación y para lograr un mayor impacto en los ecosistemas”.
precisa Alicia Montalvo.
Luego de esto, entra la fase de financiación que se realiza con recursos de inversión, filantropía y otro tipo de fuentes de capital. En estas fases se encuentran dos proyectos piloto en Chile y Ecuador, que están siendo estructurados para su financiación a principios de 2025.
“En Chile, en Concepción, tenemos un proyecto para la restauración del humedal Rocuant Andalién, clave para las aves migratorias, pero también para enfrentar los efectos del cambio climático al evitar inundaciones, al tiempo que se desarrollan proyectos de desarrollo de la ciudad”.
explica Aparicio, director de la AFI.
Uno de los desafíos del programa es incorporar en las finanzas los beneficios ambientales que ofrecen estos proyectos, así como la resiliencia que proporcionan ante los cada vez más severos fenómenos climáticos que podrían darse en los próximos años. Con este enfoque, se busca beneficiar a aproximadamente 544 especies en peligro de extinción en América Latina y el Caribe, de las cuales 90 son migratorias.

La necesidad de un hemisferio unido
AFI tienen un muy distintivo enfoque hemisférico con el que aborda la conservación de las aves, reconociendo que los esfuerzos a nivel nacional son insuficientes para proteger estas especies.
«Estos esfuerzos realmente necesitan de una integración real de los diferentes países, pues, por ejemplo, en el caso del Caribe, si queremos conservar ecosistemas de manglares, necesitamos del esfuerzo y la sinergia de varios países para consolidar estos propósitos».
explica Montalvo, reconociendo la necesidad de que los países destinen más recursos para la conservación.

Los resultados de esta iniciativa, que apenas empieza su curso en el continente, están siendo presentados en la cumbre mundial de biodiversidad, COP16, en Cali (Valle del Cauca). AFI propone movilizar más de tres billones de dólares en los próximos diez años en el continente como una estrategia para proteger de manera efectiva la biodiversidad, garantizando que las aves migratorias puedan continuar su recorrido de miles de kilómetros a través de América y el Caribe.
«Siempre se han levantado preguntas sobre la efectividad de estas cumbres, y aunque muchos puedan verlas como una suerte de dinosaurio que va avanzando a paso lento, es el que a lo largo de los años ha marcado la ruta y camino hacia donde dirigirnos. Al lado y un poco más rápido, tenemos iniciativas como AFI, que caminan a un paso ágil y pueden llevar soluciones al nivel regional que respondan a esos inmensos retos que tiene el planeta”.
puntualiza Santiago Aparicio, director de la iniciativa.
FUENTE / IMÁGENES: El Espectador.
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