El aumento en las temperaturas ha extendido su afectación a nuestras dentaduras. Hasta que las olas de calor se atenúen y el clima mejore, hemos de tomar las medidas necesarias para proteger la salud oral.
Las altas temperaturas no solo provocan calor, deshidratación y posibles quemaduras solares, sino que favorecen las condiciones para desarrollar enfermedades de la boca como la gingivitis, las aftas y las caries. Hoy, con los estragos del cambio climático en pleno apogeo, las fuertes olas de calor encuentran, a través de la pérdida de hidratación, el escollo para vulnerar la estabilidad del organismo.

En pleno verano, es común experimentar sequedad bucal, con lo que el mantenimiento dental se ve interrumpido debido a los bajos niveles de saliva. Además, las olas de calor facilitan la temperatura adecuada para la proliferación de bacterias que pueden producirnos aftas o boqueras que afectan a la mucosa bucal y favorecen el desarrollo de caries o gingivitis.
En estas circunstancias, es primordial mantener la higiene dental, respetando un cepillado frecuente y el uso de hilo dental, sobre todo antes de acostarnos ya que es durante la noche cuando los ácidos atacan a nuestros dientes.

Una buena manera de asegurar la limpieza bucal es llevando contigo un pequeño kit que incluya hilo dental, cepillo y dentífrico. De esta manera, estés donde estés, podrás cuidar tus dientes. También, lleva en tu bolso o mochila unos chicles sin azúcar para que te ayuden a segregar saliva y a limpiar los dientes hasta el momento del cepillado.
En muchas ocasiones solemos mitigar la sed con refrescos. Estas bebidas azucaradas o carbonatadas son muy perjudiciales para los dientes y, al encontrarnos en lugares o situaciones en las que nos puede resultar más complicado realizarnos un cepillado dental, el riesgo que provoca el aumento de azúcares en nuestra boca aumenta el riesgo de caries y la proliferación de bacterias.

Por ello te recomendamos combatir las olas de calor hidratándote con bebidas sin azúcar y, a ser posible, agua. Si consumimos frutas, las ideales para evitar altas exposiciones a la fructosa son la sandía o el melón, ya que su contenido en azúcares es más bajo y su contenido en agua es alto.
Los daños a la salud bucal se pueden evitar si nos mantenemos muy bien hidratados, esto es tomar mínimo 2 litros de agua al día, consumir bebidas sin azúcar y lavar nuestros dientes y lengua tres veces al día. Además, se recomienda usar hilo dental y visitar al dentista regularmente para evitar y prevenir estas otras condiciones de salud.
FUENTE: Wokii.
IMÁGENES: Pexels.