Red Natura 2000

Descubre cuál es el país europeo con la mayor superficie marina protegida

España encabeza las naciones de Europa en cuanto a conservación marina: el 22,5 % de sus mares está protegido.
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Con la reciente ampliación de 1,7 millones de hectáreas del área marítima de su Red Natura 2000, España se convierte en el país europeo con más territorio marino protegido, avanzando hacia la meta global de conservar el 30 % para 2030.

España ha incorporado 1,7 millones de hectáreas marinas adicionales a la Red Natura 2000, lo que representa un avance significativo en la protección de sus ecosistemas marinos. Gracias a esta ampliación, el país cuenta ya con un 22,5 % de su superficie marina bajo protección, acercándose al objetivo “30×30” de conservar el 30 % de los ecosistemas terrestres y marinos antes de 2030, conforme al Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad.

Este logro forma parte del plan de acción del proyecto LIFE IP INTEMARES, una ambiciosa iniciativa estatal que, apoyada en investigaciones científicas recientes, ha posibilitado la identificación de áreas marinas de gran valor ecológico que aún no contaban con la protección necesaria.

La ampliación de la Red Natura 2000 marina supone un paso decisivo hacia la conservación efectiva de los mares. [No obstante], alcanzar los objetivos internacionales pasa no solo por declarar espacios, sino por garantizar su gestión real y efectiva, basada en la ciencia, la participación y la sostenibilidad”.

comentó un portavoz de SEO/BirdLife, uno de los socios de la Red Natura 2000.

Nuevos santuarios submarinos

Los nuevos espacios propuestos son los siguientes: Montes submarinos del canal de Mallorca; Montes submarinos y campo de pockmarks del Seco de Palos; Sistema de Cañones Tributarios de Capbretón; Bancos y Gargantas del Mar de Alborán; y el Espacio Marino de la Costa Central Catalana. 

De entre estos, destaca el Espacio Marino de la Costa Central Catalana, propuesto tanto como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Este territorio se extiende desde Barcelona hasta Palamós e incluye la plataforma continental y el cañón submarino de Blanes.

Esta zona es un área clave de alimentación y refugio para aves marinas amenazadas, como la pardela balear y la pardela mediterránea, además de tortugas, cetáceos y diversas especies de corales y gorgonias, además de albergar hábitats de alto valor ecológico como praderas de fanerógamas marinas (Posidonia oceánica, Cymodocea nodosa) y fondos de maërl.

Los demás espacios destacan por su gran riqueza ecológica, con formaciones geológicas singulares, cañones submarinos, hábitats profundos, especies de alta movilidad y refugios para fauna marina vulnerable. En conjunto, contribuyen a extender la protección hacia aguas más profundas y zonas pelágicas dentro del territorio nacional.

Cooperación como factor clave

La protección marina requiere una gestión efectiva, objetivo que impulsa el proyecto INTEMARES mediante una amplia colaboración entre la Fundación Biodiversidad, el Ministerio para la Transición Ecológica, universidades, ONG y el sector pesquero.

Cormorán moñudo mediterráneo en el Espacio Marino de la Costa Central Catalana. Fuente: SEO/BirdLife.

Gracias a este trabajo conjunto, se han desarrollado planes de gestión para múltiples LIC y ZEPA marinos, con medidas de conservación y regulación de usos compatibles con la biodiversidad. El avance en la protección marina es significativo.

España ha pasado de proteger solo el 1 % de su superficie marina en 2013 al 22,5 % en la actualidad, gracias a la incorporación de nuevos espacios, la actualización de límites y la aplicación de medidas de conservación basadas en evidencia científica. Esto la sitúa entre los países más comprometidos con la biodiversidad marina y fortalece tanto la resiliencia de los ecosistemas como el bienestar de las comunidades costeras.

Un pescador de Bayona (Pontevedra) rodeado de gaviotas. Fuente: Paulo Lago para SEO BirdLife

En camino hacia el 30×30 

España también busca proteger el 30 % de su superficie terrestre y marina para 2030; mientras en tierra ya se ha logrado casi por completo, en el ámbito marino el avance se acelera con la incorporación de cinco nuevos espacios.

Aun así, persisten retos como la protección de aguas profundas o la creación de corredores marinos. La protección marina no solo favorece a especies emblemáticas, sino que también mejora la calidad del agua, regula el clima y promueve una pesca y un turismo sostenibles.

Ecosistemas bien conservados, como las praderas de posidonia o los cañones submarinos, contribuyen al secuestro de carbono, la reducción del oleaje y el resguardo de fauna joven, mientras que las áreas protegidas de alimentación de aves marinas ayudan a reducir la captura accidental y favorecer su recuperación.

Además, el conocimiento profundo de estos espacios y sus dinámicas impulsa el desarrollo de la ciencia marina en España, fortaleciendo la capacidad técnica del país e impulsando la innovación en áreas como el monitoreo remoto, la cartografía submarina, la biología marina y la colaboración con pescadores para estudiar las capturas accidentales.

Un numeroso grupo de aves marinas siguen a un barco de arrastre. Fuente: SEO/BirdLife.

Se prevé que la ampliación de las áreas protegidas genere beneficios socioeconómicos para las comunidades costeras, ya que una pesca bien gestionada y sostenible favorece la rentabilidad a largo plazo. Asimismo, actividades como el buceo, la observación de cetáceos o el turismo científico pueden desarrollarse de forma responsable en ecosistemas saludables, que además fortalecen la resiliencia costera frente al cambio climático y mantienen el equilibrio de los sistemas marinos.

Planes futuros

A corto plazo, la prioridad es consolidar los nuevos espacios marinos mediante planes de gestión efectivos, recursos suficientes para vigilancia y coordinación, y normas de uso compatibles con la conservación. Además, es esencial mantener una participación activa y genuina de pescadores, comunidades locales, científicos y autoridades en la planificación y seguimiento de las medidas.

Gaviotas de Audouin posadas en una instalación de piscicultura. Fuente: Pere Josa para SEO BirdLife.

Otro desafío positivo consiste en ampliar las buenas prácticas a zonas no protegidas, minimizando las capturas accidentales, la contaminación, el tráfico marítimo y posibles actividades extractivas, para evitar la pérdida de hábitats y especies. Asimismo, se requiere garantizar un financiamiento estable, nacional y europeo, que respalde la protección, el monitoreo científico y la restauración de los ecosistemas marinos.

Finalmente, el caso de España puede inspirar a otros países del Mediterráneo y del Atlántico, al demostrar que la combinación de ciencia, gestión pública, cooperación internacional y participación social permite lograr progresos concretos en la conservación marina.

FUENTE: 20 Minutos.

IMÁGENES: Pexels.

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