Una misión mediática, no científica. La Misión NS-31, con tripulación exclusivamente femenina, es más un alarde que un logro significativo del género.
El reciente viaje espacial de Blue Origin, celebrado el 14 de abril de 2025, fue ampliamente promocionado como un “hito en la historia del empoderamiento femenino”. Conformado por un grupo exclusivo de mujeres, el vuelo fue calificado como el “primer equipo de astronautas mujeres” en la historia de la empresa.

Sin embargo, tras el brillo de los titulares y la emoción superficial, lo que se esconde es un ejemplo evidente de gender washing: una estrategia de marketing que aparenta compromiso con la igualdad de género, sin promover cambios reales o estructurales.
¿Quiénes fueron las mujeres del viaje?
Fue la misión número 31 de la compañía y la primera con una tripulación compuesta únicamente por mujeres. Junto a la cantante Katy Perry viajaron la presentadora Gayle King, la periodista Lauren Sánchez (la pareja de Jeff Bezos) y la productora Kerianne Flynn.

De las seis mujeres a bordo, sólo dos tenían formación y experiencia en ciencia: la científica Amanda Nguyen y la ingeniera aeroespacial Aisha Bowe.
Si bien el objetivo principal del viaje fue promover el turismo espacial, los perfiles invitados deja entrever un posible uso simbólico de la imagen de las dos profesionales del área científica para “equilibrar” la experiencia, quienes sí tienen la preparación y los conocimientos para representar a las mujeres en la exploración espacial.
Gender washing: cuando el empoderamiento es sólo imagen
El gender washing ocurre cuando empresas o instituciones utilizan discursos y símbolos de equidad de género para mejorar su imagen pública, sin acompañarlos de acciones sustantivas. En este caso, presentar al grupo como “astronautas” invisibiliza el hecho de que cinco de las seis participantes no tienen vínculos profesionales con la exploración espacial ni formación técnica en STEM.
Esta decisión diluye el verdadero significado del empoderamiento, transformándolo en una herramienta de marketing vacía.
Un asiento de 1.25 millones de dólares
Cada silla del viaje tuvo un costo estimado de 1.25 millones de dólares, lo que deja fuera a cualquier mujer con aspiraciones científicas, pero sin los recursos para acceder a esta “experiencia de empoderamiento”. Lejos de democratizar el acceso al espacio o inspirar a nuevas generaciones de científicas, la misión refuerza la idea de que el empoderamiento está reservado para una élite con influencia, fama o fortuna.

El riesgo de la narrativa del “todo está logrado”
El uso de eventos como este puede alimentar la peligrosa percepción de que la igualdad de género en campos como la ciencia, la tecnología o la investigación ya está alcanzada. Sin embargo, las mujeres aún enfrentan brechas de participación, barreras educativas, techos de cristal y sesgos estructurales en estas disciplinas.
Disfrazar un espectáculo como un logro feminista trivializa los esfuerzos de cientos de mujeres científicas que, día a día, luchan por abrirse espacio en un sistema que todavía las limita.
Empoderamiento real vs. espectáculo mediático
El verdadero empoderamiento no ocurre a 100 kilómetros de la Tierra en un viaje turístico con celebridades. Ocurre cuando una niña en una comunidad rural tiene acceso a una educación científica de calidad. O cuando una joven investigadora recibe financiamiento justo para su proyecto. O cuando una empresa decide contratar, promover y reconocer el talento femenino sin convertirlo en campaña publicitaria.
El vuelo de Blue Origin no fue una celebración del progreso de las mujeres en la ciencia, sino una maniobra mediática para capturar titulares y generar atención.
Mientras las imágenes del viaje recorren el mundo, millones de mujeres científicas siguen trabajando en silencio, sin reflectores, pero con un impacto real.
No basta con incluir mujeres en una foto para hablar de inclusión. La equidad de género se construye con oportunidades, acceso y reconocimiento, no con asientos millonarios ni campañas de marketing.
Necesitamos menos pink y gender washing, y más acciones concretas para que el empoderamiento no sea sólo una palabra bonita, sino una realidad accesible para todas.


Colaboración de Carol Simon, directora y fundadora de Eco Ideas.
IMÁGENES: Blue Origin.

