Cuatro sencillos pasos bastan para dotar a los niños de pericia y prudencia a la hora de emprender operaciones financieras en línea.
Siete de cada diez niños en América Latina ya poseen su propio teléfono móvil, lo que convierte la ciberseguridad en un pilar clave dentro de la educación financiera infantil.

Actualmente, muchos menores realizan sus primeras operaciones en entornos digitales y se alejan progresivamente del uso de efectivo: compran dentro de aplicaciones, obtienen recompensas en videojuegos o usan tarjetas conectadas a billeteras electrónicas.
Por ello, resulta fundamental que aprendan a gestionar su dinero de forma responsable y segura. Una reciente investigación además destaca cómo la educación financiera —cada vez más valorada como una habilidad esencial— debe adaptarse a estas nuevas realidades.
Sin una conciencia digital sólida, incluso quienes tienen buenos hábitos de ahorro o planificación pueden quedar expuestos a fraudes disfrazados de sorteos, ofertas engañosas en juegos, suscripciones no transparentes o intentos de robo de identidad.
“Integrar las finanzas con la ciberseguridad es clave para que las nuevas generaciones aprendan a administrar su dinero con inteligencia y a defenderse de las ciberamenazas que forman parte de su vida cotidiana”.
asegura Carolina Mojica, Gerente de Productos para el Consumidor para Kaspersky Norte y Sur de América Latina.
4 buenas medidas a aplicar
Los especialistas proponen cuatro pasos clave para que los padres orienten a sus hijos en el manejo responsable y seguro del dinero en entornos digitales:
1. Proteger los dispositivos y las cuentas financieras
Muchos niños aún no dimensionan la relevancia de mantener seguras sus cuentas, y una contraseña poco segura o la pérdida de un dispositivo puede dejar expuestas todas sus aplicaciones financieras. Por ello, los padres pueden guiarlos y acompañarlos en la adopción de buenas prácticas de seguridad como:

- Activando la autenticación de dos factores (2FA) en cada app usada para compras en línea. Es una capa extra de seguridad para las cuentas que funciona como una doble cerradura: además de la contraseña, se pide un segundo código que llega por SMS, correo electrónico o una aplicación especial. Así, aunque alguien descubra la contraseña, no podrá entrar sin ese segundo paso.
- Usando un gestor de contraseñas, que almacena credenciales de forma segura y permite acceso familiar en caso de emergencia. De esta manera, los niños no necesitan recordar muchas claves diferentes ni apuntarlas en lugares inseguros. Los padres también pueden tener acceso a ese gestor en caso de emergencia.
- Enseñando las bases de una contraseña fuerte: al menos 12 caracteres, evitar nombres o fechas de nacimiento y no reutilizar claves en diferentes plataformas.
Incorporar estos hábitos en la rutina diaria permitirá que tu hijo cuente con las herramientas necesarias para proteger tanto su dinero como su información personal.
2. Establecer límites claros de gastos

Enseñar a los niños a reconocer y respetar los límites es fundamental para fomentar la disciplina financiera y la responsabilidad digital. Puedes comenzar definiendo un presupuesto básico que contemple los gastos habituales de tu hijo, de modo que aprenda a administrar sus recursos de manera consciente y equilibrada:
- Útiles escolares.
- Comida o almuerzo.
- Compras relacionadas con deportes o pasatiempos.
- Entretenimiento (apps, juegos, suscripciones).
En lugar de supervisar cada gasto individualmente, es preferible hablar en porcentajes. Por ejemplo: “70 % para gastos escolares, 20 % para entretenimiento y 10 % para ahorro”. Esta conversación también puede servir para introducir conceptos relacionados con el dinero digital, explicando cómo las compras dentro de aplicaciones, las microtransacciones o los cargos ocultos pueden reducir rápidamente su saldo si no se administran con precaución.
3. Controlar suscripciones y cargos recurrentes
Una de las maneras más comunes en que los niños pierden el control de sus finanzas es mediante las suscripciones automáticas. Actualmente, muchos videojuegos, plataformas educativas y servicios de streaming utilizan modelos de pago recurrente en lugar de compras únicas.

Es habitual que un menor se registre en una “prueba gratuita” sin notar que esta se convertirá luego en un cobro mensual. Como estos cargos suelen ser pequeños y periódicos, pueden pasar inadvertidos hasta que el saldo se agota o un padre revisa la cuenta. Enséñales a:
- Pedir permiso antes de iniciar una prueba gratuita.
- Revisar las configuraciones de “auto-renovación” y aprender a cancelarlas.
- Colocar recordatorios en el calendario para las fechas de fin de prueba.
Por parte de los padres, es recomendable revisar con frecuencia el historial de compras en la tienda de aplicaciones y estar atento a los correos que notifican renovaciones automáticas.
Además, muchas aplicaciones bancarias y herramientas de seguridad permiten identificar cargos recurrentes o activar alertas en tiempo real para cada transacción, lo que facilita un control más efectivo del gasto. Al convertir la administración de suscripciones en una tarea conjunta, se enseña a los hijos que los cargos “invisibles” también representan dinero real y deben gestionarse con responsabilidad.
4. Usar métodos de pago seguros

Aunque entregar dinero en efectivo a los niños puede parecer práctico, implica riesgos: puede perderse, ser robado o gastarse sin dejar registro. Una opción más segura y educativa consiste en utilizar tarjetas bancarias para menores o billeteras digitales con controles parentales.
Estas herramientas permiten establecer límites de gasto, recibir notificaciones instantáneas, monitorear las transacciones en tiempo real e incluso bloquear categorías específicas, como tiendas en línea o plataformas de juegos.
Así, los niños adquieren autonomía para gestionar su dinero, mientras los padres mantienen una supervisión activa y pueden intervenir ante cualquier actividad inusual. Del mismo modo, es fundamental proteger el entorno digital en el que se efectúan estos pagos.
Las aplicaciones bancarias y las plataformas de compras en línea suelen ser blanco de ciberdelincuentes, por lo que contar con una solución de ciberseguridad que ofrezca navegación segura y protección de pagos se vuelve indispensable para evitar fraudes y mantener la información financiera a salvo.

“El riesgo no está solo en cómo los niños gastan su dinero digital, sino en la huella de datos que dejan al hacerlo. Cada transacción en línea, cada cuenta creada y cada dispositivo usado puede convertirse en un punto de entrada para un ciberataque. Por eso, la educación financiera debe ir de la mano con la ciberseguridad: no se trata únicamente de enseñar a manejar un presupuesto, sino de formar usuarios capaces de identificar fraudes, proteger sus credenciales y entender que su información personal también tiene valor económico en el mundo digital”.
agrega Mojica.
FUENTE / IMÁGENES: Nota de Prensa.

