Aunque cerca de 10,000 especies de aves han sido identificadas en todo el mundo, seguimos lejos de conocer todas las existentes. Ornitólogos en países como Colombia, destino por excelencia de las aves, encuentran apoyo en fotógrafos del mundo.
Los cambios en el uso del suelo, la pérdida de la biodiversidad o el tráfico ilegal de especies son algunas de las amenazas que se ciernen sobre las aves en todo el mundo. Si bien se están desarrollando distintos esfuerzos de conservación en diversas regiones, el alcance de los mismos se ve limitado, entre otros factores, por el desconocimiento y las falencias y vacíos en el cuerpo teórico de la ornitología.

De hecho, seguimos ignorando la totalidad de especies de aves en el mundo. Con cada nuevo descubrimiento, el inventario va creciendo, las taxonomías homologándose y el conteo, tornándose más exhaustivo. Sólo en Colombia se ha registrado la existencia de casi 2.000 especies, lo que le convierte en uno de los países con mayor diversidad de aves en el mundo.
Con un 20% de las aves del mundo surcando sus cielos, el país sudamericano asume la responsabilidad de asegurar su conservación y avanzar en los esfuerzos para documentar su estado y los beneficios que aportan a la biodiversidad.

Los esfuerzos de documentación en Colombia enfrentan el mismo reto en todo el mundo, con un vasto campo de conocimiento sin explorar para el que escasean los testigos fehacientes, no obstante, en el país, desde hace menos 35 años se viene incentivando una gran cultura en torno a la observación y fotografía de aves “que nos ayuda a recopilar evidencias de la presencia de estos animales y cuál es su comportamiento. De esta manera se puede mejorar el conocimiento que tenemos para protegerlas”, afirma María Echeverry- Galvis, investigadora miembro del Comité Colombiano de Registros Ornitológicos (CCRO).
“Son miles de especies las que visitan o viven en nuestro país, por lo que para un grupo de 50 ornitólogos (en el caso del Comité) es casi imposible conseguir a detalle información de cada uno de estos casos”.
añade Echeverry-Galvis, también docente de la Facultad de Estudios Rurales de la Universidad Javeriana.

Es invaluable la colaboración de ciudadanos curiosos e investigadores que salen al campo, disparan ráfagas con los obturadores de sus cámaras y comparten la cotidianidad de las aves en las copas de los árboles, los rascacielos en las ciudades, las ventanas de las casas rurales o que vuelan de regreso a sus hábitats naturales. Con estos aportes se va completando el rompecabezas de lo que se sabe de estas especies.
Apenas hace un año, Colombia añadió a su listado de hallazgos al frailecillo silbador (Charadrius melodus), captado por visitantes de las playas de La Guajira.
Explorando los cielos
La observación de aves para su registro encuentra sus orígenes en la labor de John Audubon, uno de los ornitólogos pioneros en América, quien en 1803 recorrió Estados Unidos para pintar y describir todas las aves en un compendio que contenía 1.055 representaciones en tamaño real de estas especies. De estos, aún existen 120 ejemplares que maravillan sobre los tesoros naturales del mundo de ese momento.

Hoy, la representación de la naturaleza deja de ser un esfuerzo titánico para masificarse, de modo que cualquier persona con una cámara o dispositivo móvil puede dar su aporte a la labor que por siglos llevan haciendo ornitólogos en todo el mundo. Además, simultáneamente, la fotografía de aves retrata los cambios que están ocurriendo en el planeta debido al cambio climático y la transformación de los paisajes.
National Audubon Society, es la ONG que, emulando al ornitólogo homónimo, está participando de proyectos que mejoran la protección de hábitats, combaten los efectos del cambio climático y apoyan prácticas sostenibles que benefician tanto a las aves como a las comunidades.

Sabine Meyer, directora de fotografía de la entidad, promueve un compromiso más profundo con la naturaleza entre la ciudadanía civil, estimulando la producción a través de iniciativas como los Premios de fotografía Audubon.
Fotografía y Conservación
Los Premios de fotografía Audubon llevan 16 ediciones consecutivas galardonando las muestras de fotografía y videografía de aves y sus ecosistemas en diferentes países del continente americano. Más recientemente a este listado se sumaron Colombia y Chile, con el fin de recompensar las mejores imágenes captadas en sus cielos y reproducirlas en tanto en la revista Audubon y en sus plataformas digitales, con lo que ofrece llegar a audiencias globales.

“Al convocar a fotógrafos de Colombia y Chile a presentar fotos y videos, los Premios Audubon los anima a documentar la riqueza de la vida de sus respectivos países, pero también a través de las fronteras cuando estas aves migran. Centrarse en las aves también obliga a enfocarse en los hábitats que desafían o ayudan a las aves a prosperar. Además, crear conciencia con espectaculares fotos de aves puede incitar a los espectadores a aprender más, a participar y a ayudar en los proyectos de conservación, que benefician a las aves y a las comunidades locales”.
argumenta Meyer, directora de fotografía de la ONG.
La convocatoria ofrece premios que van desde 1.500 a 5.000 dólares, distribuidos entre seis temáticas y nueve categorías diferentes, incluyendo la categoría ‘Aves sin fronteras’ que busca imágenes de aves que migran lo suficientemente lejos como para cruzar fronteras internacionales.

Audubon busca iniciar proyectos de “conservación hemisférica de las aves en el continente”, como lo viene haciendo con AFI, una alianza entre Audubon, BirdLife International y CAF para mapear zonas con potencial para protección de este tipo de aves y para la lucha contra el cambio climático a lo largo de las rutas migratorias.
“Las aves realizan viajes hemisféricos a través de las fronteras, desde Canadá hasta América Latina y el Caribe, o desde el Cono Sur hacia el norte del continente, como la fardela (Ardenna creatopus), por lo que la ampliación de los Premios de fotografía Audubon a Chile y Colombia es un paso fundamental para hacer un seguimiento a estas aves, tanto a las especies migratorias como a las endémicas, fotografiadas en su glorioso plumaje y en diversos hábitats conectados que necesitan ser protegidos”.
explica Meyer, de Audubon.

Audubon también busca lograr una fotografía ética, por lo que descartarán fotografías en las que se utilicen cebos, acosen a las aves o a especies anidando, imágenes tomadas con drones, entre otros. Se diseñan estos parámetros para enriquecer la narrativa visual que atienda la conservación de las aves.
“Los participantes deben tener mucha atención de evitar tomar fotos de aves que estén criando a sus polluelos para no estresarlas. Ese es parte del reto: lograr buenas fotografías sin llegar a afectar a las especies”.
explica Gómez, jurado del concurso.
| Los Premios de fotografía Audubon estarán abiertos para recibir fotografías y videos hasta el 5 de marzo de 2025, a las 12 del mediodía en Colombia y 2 de la tarde en Chile. |
FUENTE: El Espectador.
IMÁGENES: Pexels.