Investigadores americanos están valorando la capacidad del xenón, gas noble utilizado en medicina como anestésico general, para estimular las defensas del cerebro contra el deterioro por Alzhéimer.
El Alzhéimer es la afección neurodegenerativa más común en el ser humano. Se cree que su origen se debe a la acumulación en el cerebro de proteínas tóxicas como la beta-amiloide y la tau. Los tratamientos diseñados para eliminar estas proteínas no han logrado detener el avance de la enfermedad, de modo que su causa y su posible cura siguen sin comprenderse completamente.

La microglia, el tipo de célula inmunitaria más abundante en el cerebro, juega un papel clave en la prevención del deterioro cognitivo, colaborando con el líquido cefalorraquídeo en la eliminación de las proteínas amiloide y tau.
Una clave inesperada
El xenón es un gas noble, incoloro e inodoro, con diversas aplicaciones en el ámbito científico. Un estudio reciente en ratones reveló que este gas puede activar el sistema inmunológico del cerebro, lo que podría ofrecer protección contra el Alzhéimer.

Esta activación reduce la neuroinflamación, minimiza la atrofia cerebral y favorece estados neuronales protectores. Investigadores del Brigham and Women’s Hospital (BWH) realizaron un estudio en laboratorio donde administraron gas xenón por inhalación a ratones con modelos experimentales de Alzhéimer. Un grupo de roedores presentaba acumulación de tau, mientras que otro tenía acumulación de beta-amiloide.
El gas, al ser capaz de atravesar la barrera hematoencefálica, produjo una notable respuesta en los ratones, que mostraron un aumento en su actividad, en especial en la construcción y mantenimiento de nidos. Tras el experimento, se identificó que el xenón había estimulado una respuesta microglial protectora, favoreciendo la eliminación de las proteínas tóxicas responsables de la enfermedad.

“Es un descubrimiento muy novedoso que demuestra que la simple inhalación de un gas inerte puede tener un efecto neuroprotector tan profundo”.
afirmó el autor principal y coautor del estudio Oleg Butovsky.
Un abordaje prometedor
Uno de los mayores desafíos en la investigación y tratamiento del Alzhéimer es la dificultad de desarrollar fármacos que atraviesen la barrera hematoencefálica. Sin embargo, el gas xenón logra hacerlo de manera natural, lo que abre la puerta a nuevas posibilidades terapéuticas.

“Es emocionante que en ambos modelos animales que modelan diferentes aspectos de la enfermedad de Alzhéimer, la patología amiloide en un modelo y la patología tau en otro modelo, el xenón haya tenido efectos protectores en ambas situaciones”.
afirmó el autor principal y coautor del estudio David M. Holtzman.
El hospital ha comenzado a reclutar voluntarios sanos para un ensayo clínico de fase 1 enfocado en la seguridad y la dosis adecuada del gas. Además, los investigadores trabajan en el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan utilizar el xenón de manera más eficiente y explorar formas de reciclarlo.
FUENTE: Science Translational Medicine.
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