El chef norteamericano, Sam Kass, célebre por el diseño de las políticas nutricionales durante el mandato Obama en los E.E.U.U., plantea una situación urgente que a todos nos concierne, en su reciente charla TED ‘La última cena‘.
Samuel Kass es un chef estadounidense, consultor experto en alimentación y analista de los medios. Egresado de la Universidad de Chicago y con formación en artes culinarias internacionales, Kass fue durante seis años el cocinero oficial de la familia Obama en la Casa Blanca y también consultor principal en materia de políticas nutricionales. Además, dirigió el programa Let's Move! para fomentar una generación de niños más saludables y en 2011, Fast Company lo calificó como uno de los «100 Personajes más creativos«.
Su notable labor trascendió las esferas tradicionales para incursionar en el activismo y el emprendimiento y actualmente, se desempeña en los sectores de consultoría, tecnología e innovación para MIT.

La Última Cena
En junio pasado, Sam Kass presentó su charla TED titulada ‘La última cena‘, para la cual nos introduce a un menú preparado a base de ingredientes que, según expertos y modelos, próximamente desaparecerán como consecuencia de los efectos del cambio climático, de modo que nuestros hijos y nietos no llegarán a disfrutar su sabor. El chef viene desarrollando esta idea desde 2015, cuando participó de la COP21 en París, y su intención es reflejar las implicaciones del cambio climático de forma puntual.
Pasemos a la mesa…
Entrada

Toda buena comida comienza con un buen aperitivo que anticipe la experiencia culinaria. Pero las boquitas, empanadas dulces y otros abre-bocas podrían quedarse sin la fruta o el trigo con el que se preparan porque los árboles de nueces, pistachos, almendras o duraznos desaparecen de a poco. También dos pilares de la alimentación mundial, el arroz y las habichuelas, han reducido su producción en un 7,5%, tasa que coincide con cada grado de calentamiento.
La drástica disminución del rendimiento de las cosechas de alimentos, eventualmente atraerá disrupciones mucho más frecuentes y colapsos completos en la producción alimentaria de diversas regiones.
«Es imposible comprender el cambio económico conforme vemos disminuir estos productos básicos, la desnutrición y la inseguridad alimentaria que seguirán y la inestabilidad política causada por la migración y los conflictos por recursos, mientras estos alimentos básicos, que nutren a la mayoría del mundo, comienzan a escasear debido al clima».
dice Kass.

Plato Fuerte
Pasemos al plato principal. Para hoy, salmón al ajillo. Esto, mientras haya salmón, pues las altas temperaturas de las aguas de los ríos, a causa del calentamiento global, dificultan las temerarias travesías río arriba que hace este pez para desovar y reproducirse. El calor también ha provocado la disminución del caudal de las aguas, a falta de lechos de nieve acumulada, haciendo que la migración de los alevines de regreso al océano sea casi imposible.

De cualquier forma, el calor ya hizo descender los niveles de oxígeno en el océano, deteriorando el entorno y amenazando la supervivencia posterior de la especie.
Postre
¿Brownies o Fon Due? Por ahora, hay disponibilidad. Mañana tal vez no, y es que el chocolate es uno de los rubros que se han visto más perjudicados con el cambio climático. Prácticamente todo el chocolate que hemos consumido ha sido cultivado en zonas a unos 10 grados del Ecuador, por reunir las condiciones térmicas apropiadas para su germinación.
De llegar a los dos grados, todo estará demasiado seco y caliente y los cultivos de cacao deberán desplazarse, poniendo en aprietos no solo a las comunidades de pequeños agricultores, sino al mundo entero, aquejado de profundos cambios económicos y sociales. Ya los precios del chocolate subieron un 50%, debido a la sequía y el clima extremo este 2024, no en 2040 o 2050.

Bebida
Lo impensable. ¿Pueden nuestras mañanas, de aquí en adelante, estar completas sin una taza de café? ¿Podrá nuestro futuro ser el mismo de siempre sin este elixir? Porque sí, el café, es otro rubro amenazado por el cambio climático.

El BID predice que, de llegar a los temidos dos grados, casi la mitad de las regiones que actualmente cultivan café ya no serán adecuadas para la producción. El caso es el mismo para la producción de vino y el deterioro paulatino de tierras para viñedos. Como si fuera poco, actualmente, cerca de 75 de las 124 variedades silvestres de café están al borde de la extinción, lo cual es un problema mayúsculo, porque significa perder gran parte del material genético necesario para reproducir variedades híbridas capaces de prosperar en climas mucho más volátiles.
Ante este panorama desalentador, el menú de nuestro mañana se vislumbra insípido, con la significativa pérdida de la variedad de alimentos que hoy están en nuestra mesa.
«El punto aquí no es deprimirte o asustarte. No, no es eso. Es intentar hacer una conexión emocional de una forma que solo la comida puede, para entender lo que está en juego cuando tenemos estas conversaciones. Y creo que lo que está en juego es, fundamentalmente, nuestra forma de vida en la Tierra (…) es fundamentalmente nuestra capacidad de transmitir a la próxima generación una vida mejor que la que tuvimos, (…) tan rica y deliciosa como la que hemos tenido la suerte de disfrutar. Eso es lo que está en juego».
aclara Kass.
Kass considera que es posible generar respuestas a los desafíos climáticos actuales desde el foco mismo de la crisis, el sector alimenticio, segundo mayor emisor de gei y causante de los cambios en el uso de la tierra, la pérdida de la biodiversidad y deforestación o el despilfarro de agua.
Hay que invertir en un enfoque más resiliente y acorde a la realidad actual para reducir los impactos negativos del sistema alimentario, los cuales, a diferencia del sector energía o transporte, se pronostican crecientes, sin ningún final a la vista. También, escalar soluciones basadas en la naturaleza en el sistema alimentario puede tener un efecto positivo en medio de la crisis. Por ejemplo, aprovechar el potencial de los bosques y océanos para secuestrar carbono.

Hasta 110 000 millones de toneladas métricas de carbono que han estado acumulándose en nuestra atmósfera en los últimos 80 años, solían estar en nuestros suelos y pueden volver ahí gracias a técnicas tradicionales y nuevas tecnologías. En esta línea destacan modelos sostenibles de negocio como el de Loam Bio, que desarrolló coberturas para semillas a base de microbios fúngicos que capturan carbono, o el de Inari Agriculture que disminuye el uso de herbicidas y fertilizantes gracias a modernas técnicas de cría.
Kass exhorta a los activistas como él a no conformarse, a tomar riesgos, recorrer la milla extra y aprovechar el tiempo que corre sin parar. Se despide agradecido por los esfuerzos climáticos del mundo y ansioso por ver el mundo que resultará de ellos.
«Tenemos la capacidad para resolver este desafío pero, si no actuamos ahora, vamos a perder tiempo valioso. Sé que podemos mirar hacia atrás, y decirnos colectivamente, ‘Nos levantamos y enfrentamos el momento, y aseguramos que nuestros hijos y nuestros nietos podrán disfrutar de una deliciosa comida como la de esta noche‘ ”.
puntualiza Sam Kass.

| Visualiza la charla completa aquí. |
FUENTE / IMÁGENES: TED.
IMÁGENES ADICIONALES: Sam Kass.