El Miami Seaquarium cerró definitivamente tras décadas de actividad, a raíz de una gran oleada de protestas de ambientalistas y un impacto controversial en la opinión pública que derivó en el declive de los parques marinos.
El Miami Seaquarium cerró sus puertas después de haber pasado de ser un símbolo de la ciudad a convertirse en foco de críticas por el trato a la orca Lolita, en medio de un movimiento global que ha llevado al cierre o transformación de numerosos parques marinos desde la controversia generada por el documental Blackfish en 2013.

Inaugurado en 1955 en el condado de Miami-Dade, el acuario fue durante muchos años uno de los parques marinos más reconocidos de Estados Unidos y un popular destino familiar. Sus espectáculos con Lolita, los delfines, la cúpula geodésica y su ubicación frente a la Bahía Vizcaíno lo convirtieron en un ícono local.
Con una extensión de más de 15 hectáreas, albergó también tiburones, tortugas, manatíes, aves, reptiles y peces.Sin embargo, su prestigio empezó a deteriorarse con las crecientes denuncias de maltrato animal.
Polémicas por maltrato animal
Lolita, una orca capturada en 1970, fue una de las figuras más representativas y controvertidas del acuario, donde permaneció más de cinco décadas, siendo la residente más longeva en cautiverio. En sus últimos años dejó de presentarse en espectáculos, y en 2021 su tanque fue clausurado al público por requerimientos regulatorios.

Su historia concluyó en 2023, cuando falleció a causa de una afección renal antes de poder ser trasladada al santuario marino del Pacífico que se había previsto como su nuevo hogar. Además de la muerte de Lolita, también fallecieron otros mamíferos marinos, lo que intensificó las críticas de las organizaciones en defensa de los animales.
El público ya no quiere seguir viendo animales encerrados en tanques pequeños, donde no tienen nada que es natural e importante para ellos”.
dijo Wendy Fernández, una de las portavoces de PETA.
Estos animales eran forzados a nadar repetidamente en espacios reducidos y a convivir con especies incompatibles, lo que provocaba enfrentamientos y lesiones. Informes oficiales, incluido uno del Gobierno estadounidense, confirmaron fallas en las instalaciones y en la atención veterinaria que causaron el sufrimiento y la muerte de varios animales.
Blackfish
El debate cambió de rumbo en 2013 con el lanzamiento del documental Blackfish, que relata la vida de Tilikum, una orca cautiva en SeaWorld Orlando vinculada a la muerte de tres personas.
La cinta expuso de forma impactante el sufrimiento físico y emocional de estos animales, generando una ola de protestas globales, boicots contra SeaWorld y una notable disminución en la afluencia a sus parques. En 2016, la empresa anunció el fin de su programa de cría de orcas y la eliminación gradual de los espectáculos con ellas.

“El documental enseñó mucho a las personas lo que pasa, cómo capturan a los animales del océano, los arrancan de su familia, todo el dolor que sienten ellos”.
recordó Fernández.
La activista añade que el cierre del acuario en Miami es una lección para los parques de SeaWorld: “Van a ser los próximos en cerrar sus puertas, si no dejan el negocio fracasado de la explotación del animal”.

El gobierno del condado de Miami canceló el arrendamiento del acuario por fallas en el bienestar animal y en las instalaciones, mientras el operador enfrenta un litigio; PETA solicita que, tras el cierre, más de 100 animales sean trasladados a santuarios.
¿Qué sigue?

El acuario cerró sus operaciones este pasado 12 de octubre, en el marco del proceso de bancarrota iniciado por la empresa, que eligió la fecha para facilitar su venta, mientras persiste el litigio por el desalojo. Una audiencia posterior determinará los pasos siguientes, incluyendo la posible aprobación de la venta a Terra Group por 22,5 millones de dólares.
La compañía planea reconvertir el lugar en un acuario enfocado en educación, conservación y experiencias inmersivas, sin espectáculos con animales marinos. No obstante, PETA ha expresado su preocupación ante la posible inclusión de pingüinos y tiburones en las exhibiciones.
El cierre del Miami Seaquarium representa un hito significativo en la lucha contra la explotación animal, siendo prueba de cómo la presión social, las denuncias de maltrato y la concienciación pública pueden forzar cambios en instituciones históricas.
FUENTE / IMÁGENES: Econews.
IMÁGENES ADICIONALES: EmoL.