El programa Latidos del Barrio sigue creciendo en su afán de convertir comunidades vulnerables en espacios seguros, creativos y llenos de oportunidades para todos, ahora con la adición de la Policía Nacional a su red interinstitucional.
En un avance importante hacia la transformación social, la ministra de Cultura, María Eugenia Herrera, sostuvo un encuentro este jueves 17 de julio en la Ciudad de las Artes con el director de la Policía Nacional, Jaime Fernández, y su equipo directivo, con el objetivo de integrarlos al proyecto Latidos del Barrio.

Este encuentro marca el inicio oficial de una colaboración clave que busca sumar esfuerzos para impulsar programas de participación ciudadana orientados a fortalecer el tejido social y ofrecer nuevas oportunidades a jóvenes y habitantes de áreas vulnerables.
La alianza facilitará un intercambio estratégico de información y la coordinación de acciones conjuntas, asegurando así una implementación cultural segura y eficaz dentro de las comunidades.

«Necesitamos su ayuda para ingresar a las comunidades de manera segura y construir puentes a través del arte y la música».
expresó la ministra Herrera durante la presentación de ‘Latidos del Barrio'.
Sinergia con propósito
El proyecto no solo tiene como propósito acercar el arte a los barrios, sino también formar a líderes comunitarios que puedan replicar el modelo, generando un impacto duradero y fortaleciendo el empoderamiento de los propios habitantes.
Durante la reunión, el director Jaime Fernández expresó su agradecimiento por la inclusión de la Policía Nacional, en especial de su unidad de policía comunitaria.

«Estamos agradecidos que nos hayan tomado en cuenta, especialmente a nuestra unidad de policía comunitaria», afirmó Fernández, destacando que la institución ya desarrolla diversas actividades que pueden complementar y enriquecer las iniciativas culturales planteadas.
Como resultado del encuentro, ambas entidades acordaron avanzar en la formalización de un plan de trabajo conjunto.
Esta colaboración estratégica abre una valiosa oportunidad para aprovechar el potencial transformador del arte como motor de desarrollo social y herramienta de prevención de la violencia, contribuyendo así a construir comunidades más cohesionadas y pacíficas en Panamá.

FUENTE / IMÁGENES: MiCULTURA.
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