Ginecóloga e investigadora del Departamento de Obstetricia de la Universidad de California, Tracey Woodruff, revela en su artículo para The Washington Post las formas de reducir la exposición a los microplásticos.
Este año, un estudio reveló que el cerebro es el órgano donde los microplásticos logran penetrar con mayor facilidad. Estas partículas, consideradas como parte de los contaminantes más preocupantes del siglo XXI, se han relacionado con efectos negativos en la salud reproductiva, respiratoria, cardiovascular y con el desarrollo de enfermedades crónicas.

El gran reto es cómo evitarlos, pues se liberan al aire en actividades tan comunes como el desgaste de los neumáticos de los autos o el lavado de prendas sintéticas.
Tracey Woodruff, ginecóloga e investigadora de la Universidad de California parece tener una respuesta a este desafío, como lo explica en una columna de The Washington Post donde expone los ajustes que hizo en su rutina para reducir su exposición a los microplásticos y que hoy reproducimos para ti para que también los pongas en práctica.
Elimina los microplásticos de tu vida
1. Dieta de base vegetal
Un buen primer paso es modificar nuestro menú. Se sabe que una dieta más vegetal es más nutritiva para la salud, pero además reduce el consumo de microplásticos, frecuentes en animales más grandes. Woodruff reemplaza las carnes rojas y animales rumiantes como el cordero o el cabrito, por los granos enteros y legumbres y, aunque come pescado, en general opta por los más pequeños porque “los grandes (como el atún o el pez espada) viven más tiempo y pueden acumular contaminantes como el mercurio”.

2. Evita alimentos ultra-procesados
Woodruff recomienda reducir la exposición a microplásticos preparando los alimentos en casa y evitando productos industrializados. Entre sus prácticas, lleva su propio almuerzo al viajar, reutiliza frascos de vidrio para almacenar comida y agua, y utiliza bolsas propias al comprar en mercados.
3. Productos sin fragancia
Los cosméticos, el maquillaje y las pastas dentales pueden incluir microplásticos, por lo que la especialista recomienda optar por productos sin fragancia. Explica que algunas marcas encapsulan los aromas en minúsculas partículas de plástico para prolongar su duración.

4. Aleja el plástico de los microondas
El calor puede romper los enlaces químicos del plástico, liberando sustancias tóxicas al aire, como ocurre al quemarlo. Aunque no elimina todo el plástico de su vida, Woodruff evita usarlo en el microondas y no cocina con sartenes antiadherentes con PFAS.

Prefiere ollas de barro, acero inoxidable y una sartén de hierro fundido heredada, además de utensilios de madera y acero inoxidable, evitando plásticos negros. También porta siempre su botella de acero inoxidable para reducir la liberación de plástico al contacto con el agua.
5. Reduce el polvo de su hogar
Los microplásticos, que miden menos de 5 milímetros, son invisibles al ojo humano y pueden integrarse al polvo doméstico. Woodruff señala que una manera efectiva de disminuir su presencia en el hogar es emplear una aspiradora con filtro HEPA, que atrapa mejor las partículas. Además, sugiere pasar un trapo húmedo semanalmente para evitar que el polvo se disperse.
FUENTE: NG.
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