Los hongos son un motor de crecimiento para una variedad de industrias, incluso, podrían transformar la economía petrolera por una de base biológica.
Buscar opciones sostenibles para reemplazar los productos y alimentos que usamos a diario es fundamental para disminuir nuestro impacto en el medio ambiente. Los hongos, esenciales en el proceso natural de reciclaje, podrían representar una de las alternativas más versátiles.
El micelio, una red de filamentos que forma la base de los hongos, se ha empleado en diversos propósitos prácticos. Un ejemplo de ello es el pabellón construido con micelio por la organización creativa Company New Heroes en colaboración con la Dutch Design Foundation, presentado durante el evento mundial Dutch Design Week.

Este proyecto evidenció el enorme potencial del diseño biológico, dando lugar a una estructura arquitectónica sin precedentes. Asimismo, la estudiante Katy Ayers, del Central Community College en Columbus, Nebraska, utilizó micelio para fabricar una canoa y continúa investigando otros posibles usos de este material.
Modelos a base de micelio
La empresa de muebles Ikea, por ejemplo, sustituyó el uso de espuma de poliestireno por MycoComposite, un material de embalaje cultivable en solo una semana y que se descompone en un plazo de 30 días. Este material es desarrollado por la compañía de biotecnología Ecovative, que también cultiva cuero, envases biodegradables y productos cárnicos a partir de micelio.

Por su parte, compañías como Atlast Food Co. y Quorn han centrado sus esfuerzos en la producción de proteínas derivadas de hongos. Atlast Food Co., por ejemplo, creó una versión de tocino que, según afirman, contiene los nueve aminoácidos esenciales, convirtiéndolo en una proteína completa.
En tanto, Quorn emplea el hongo Fusarium venenatum, de estructura filamentosa, para elaborar microproteínas. Los champiñones no solo se emplean para elaborar sustitutos cárnicos, sino que también pueden consumirse directamente sin necesidad de procesamiento tecnológico, ya que son una fuente rica en proteínas.
Su utilidad va más allá del planeta Tierra: la NASA ha considerado su uso en la construcción de viviendas sostenibles en Marte, mediante un proyecto de microarquitectura que se desarrolla en el Centro de Investigación Ames, ubicado en Silicon Valley, California.

Aunque ya se han realizado numerosos estudios, todavía queda mucho por explorar en cuanto a sus posibles aplicaciones. Sin duda, los hongos no son únicamente organismos comestibles o similares a las plantas; representan una vía prometedora hacia un futuro más sostenible, capaz de revertir parte del daño ambiental que hemos provocado durante décadas.
FUENTE: Wokii.
IMÁGENES: Pexels.