El primer proyecto de gas natural de Corea del Sur abre camino hacia una captura de carbono más económica.
Después de operar de forma continua durante 300 horas, una planta eléctrica de demostración de 3 megavatios en Corea del Sur ha mostrado un posible avance en el uso del gas natural como fuente de energía. Gracias a una tecnología que permite capturar hasta 150.000 toneladas métricas adicionales de CO2 por año, esta prueba ha logrado un nivel sin precedentes en la reducción de emisiones de gases por chimenea.
Escenario actual
Actualmente, cerca de una cuarta parte de la electricidad mundial se genera a partir del gas natural. Aunque este combustible emite mucho menos CO2 que el carbón o el petróleo, todavía contribuye con miles de millones de toneladas al año. Sin embargo, las características de su combustión hacen que sea más viable capturar el dióxido de carbono producido durante su uso.
No obstante, además de su elevado coste, los estudios han revelado que el carbono capturado se utiliza con frecuencia para facilitar la extracción de más combustibles fósiles en yacimientos en decadencia.
A pesar de ello, el Instituto Coreano de Investigación Energética (KIER) ha conseguido implementar con éxito la mayor tecnología del mundo para generación de energía a gas, basada en un método innovador conocido como combustión química en bucle (CLC), que permite separar directamente el dióxido de carbono del nitrógeno.
En los sistemas convencionales de generación eléctrica a partir de gas, la combustión produce una mezcla de CO2, vapor de agua y nitrógeno. Una vez emitido, el dióxido de carbono se encuentra diluido con el nitrógeno del aire, lo que obliga a utilizar complejas instalaciones para su separación y captura, encareciendo considerablemente el proceso. La tecnología CLC se presenta como una alternativa más sostenible.

CLC funciona mediante partículas especiales que transportan oxígeno puro al combustible. Estas partículas liberan oxígeno durante la combustión y luego lo recapturan al entrar en contacto con el aire. Este ciclo se repite constantemente, lo que permite mantener el proceso en marcha sin generar reacciones con el nitrógeno, evitando así la necesidad de eliminarlo posteriormente.
Como resultado, este proceso de combustión produce únicamente dióxido de carbono y vapor de agua, lo que facilita la captura directa del CO2 sin necesidad de etapas adicionales de separación. Esta innovación podría reducir en un 30 % los costos operativos de una central eléctrica a gas equipada para capturar sus emisiones de carbono.
Según un análisis económico, la tecnología CLC aplicada a una planta de 100 megavatios permitiría generar un 4 % más de energía y obtendría una utilidad operativa anual adicional de 10,1 millones de dólares en comparación con una central convencional.

Además, los costos asociados a la captura de CO2 serían un 30 % más bajos que con las tecnologías actuales, lo que haría posible recolectar más de 150.000 toneladas de dióxido de carbono al año. Este avance representa un paso importante hacia el cumplimiento de los objetivos nacionales de neutralidad en carbono.
“Para lograr la neutralidad de carbono a nivel nacional, es fundamental establecer y operar centrales eléctricas de gas que incorporen tecnologías innovadoras como la combustión química en bucle (CLC). Seguiremos avanzando y demostrando nuestra tecnología para acelerar la comercialización de soluciones de generación de energía de última generación”.
afirmó Ryu Ho-jung, investigador principal del Departamento de Investigación de CCS.
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