La Cámara Marítima de Panamá propone los puntos de partida del proceso de transición hacia los combustibles limpios y la descarbonización del sector marítimo.
La transición hacia la descarbonización en el sector marítimo es una asignatura pendiente que la industria está abordando con cautela. Y es que la búsqueda de nuevas fuentes de energía es un complejo desafío que ralentiza la migración a las alternativas sustentables para esta como para otras diversas industrias. Esto fue foco de discusión en el Foro de Descarbonización Marítima y Combustibles Alternativos, desarrollado el pasado mes por la Cámara Marítima de Panamá (CMP).

En opinión del director de Trading Américas de Monjasa, Camilo Angulo, mientras el barril de petróleo se ha subdividido de manera natural en productos finales para diferentes sectores, como el jet fuel para la aviación o el diésel para el transporte terrestre, las materias primas para las nuevas energías alternativas no se dividen tan fácilmente.
“La industria marítima, que históricamente ha pagado menos por el combustible que otras industrias, se enfrenta a un cambio significativo en esta dinámica”.
señaló Angulo.

Si bien, para la industria terrestre y aérea se han desarrollado moléculas como el diésel renovable o el combustible de aviación sostenible (SAF) que no requieren cambios en la infraestructura de los motores, la industria marítima encuentra mayores dificultades con combustibles como el gas natural licuado (GNL), el metanol o el amoníaco, que sí requieren de considerables modificaciones en la infraestructura de los barcos.
Combustibles de transición, como el biodiesel (FAME) y el diésel renovable (HVO), permiten reducir emisiones sin necesidad de grandes inversiones en infraestructura, siendo soluciones a corto plazo que, no obstante, implican un costo adicional, que ha llevado a que muchas empresas utilicen mezclas con combustibles tradicionales para mantener los costos bajo control.
Escasez de regulaciones
El escenario también adolece de la falta de un cuerpo concreto de regulaciones sobre la descarbonización. Aunque la Unión Europea ha sido pionera en imponer regulaciones al respecto, aún son muchas las áreas del mundo que carecen de normativas claras, lo que genera incertidumbre en la industria.

“El enfoque voluntario requiere mucho capital y, hasta que no haya una regulación firme, es poco probable que veamos cambios significativos en la industria marítima, a menos que sean impulsados por grandes compañías con bolsillos profundos”.
aseguró Angulo.
Según su percepción, en un futuro existirán plataformas multi-combustibles que integrarán diversas opciones, como biocombustibles, metanol, GNL, amoníaco e incluso hidrógeno. Sin embargo, este futuro dependerá de una inversión significativa en infraestructura y una mayor claridad en la regulación global.

“Este proceso conllevará una inflación, ya que todos los actores de la cadena de suministro, incluidos los consumidores, tendrán que asumir parte del costo”.
concluyó.
Escenario en Panamá

En Panamá se están desarrollando estudios de factibilidad para hallar áreas de oportunidad en el campo de los combustibles alternativos, como el hidrógeno verde (H2v). En 2022, el Gobierno aprobó la hoja de ruta nacional de hidrógeno verde, que facilita el uso de hidrógeno verde y sus derivados, con especial foco en el transporte marítimo y aéreo, con el fin de posicionar al país como ruta global de este energético.
FUENTE: Prensa.
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